lunes, 10 de mayo de 2010

A punta de Verdades

Aprendí de mis cicatrices, el orgullo de sobrevivir a lo vivido. De mis caídas, la lección de saber echar a andar de nuevo, aunque fuera arrastrándome con los codos. Y de la noche... ¡cuantas cosas no aprendí de la noche! que en su seno oscuro me hechizó co su caldero de historias e histerias, de mujeres que daban vueltas por la periferia del deseo, como quién va al cine y repite la misma película un millar de veces sin cansarse. He sido un tipo más de finales, que de principios, así que si alguna vez me detienen para revisarme los bolsillos, no econtrarán historia alguna que satisfaga su morbosa curosidad. Lo poco que escribo, lo escribo gastándome el alma en un papiro etéreo que mal llamamos cielo. Así que a punta de verdades, le he mentido al tiempo, a la familia y a la lealtad. Ni villano, ni héroe, solo como ermitaño llegaré al final de este cuento.

2 comentarios:

karol dijo...

El bohemio al mejor estilo parisiense del siglo XIX, que se desgasta el cuerpo entre versos y retratos de mujeres de la calle.Que deambula entre bares y clubes nocturnos, al sonido del can can, la ópera y el teatro. Deseando tener el diamante perfecto para merecer la mirada dela cortesana más famosa, metiéndose entre riñas, cantantes callejeros y borrachos frustrados de la vida, el amor, el sueño. La plaga de intelectuales, poetas, músicos, escritores, bailarines, fotógrafos, pintores... llenó de gala la "Belle Epoque" francesa.
El siglo XIX vive en tu sangre, no abandonaste el mundo, te desubicaste, como el bohemio de las calles, sin sentido recorres la vida, sin un centavo en la bolsa, y desgastado por los amores, las andanzas y los sueños fallidos. Levántate gran escritor de historias...No eres un fantasma aturdido por su pasado...La noche apenas cominza....

René Pino Granados dijo...

Agradezco tan certeras palabras, como quién agradece el aire para vivir.
Nada me hace sentir más honrado, que gente con talento para escribir, se detenga y lea lo mío.
Un abrazo a la distancia.